Nuevos aires, cambio de rumbo

Se acercan fechas en las que la soledad en las calles del pueblo se hace más visible. El cambio de hora, el frio, la humedad y esta maldita enfermedad llamada despoblación, que se nos lleva ya a jóvenes y mayores a la ciudad o municipios con más infraestructuras, hace que pasear por las calles del pueblo te envuelva de tranquilidad y angustia al mismo tiempo.

Pero bajo ningún concepto nos permitimos caer en el pesimismo y pensar que esta afección es terminal. En absoluto. Tenemos ganas, valores y materia prima suficiente para revertir la situación.

Tan sólo necesitamos que en vez de zancadillas las administraciones nos echen una mano. No pedimos grandes cosas, ni tampoco que nos den el trabajo hecho. Solamente pedimos que no nos lo pongan más difícil. Que nos dejen de considerar ciudadanos de segunda y nos concedan disfrutar de los mismos derechos que los residentes en las poblaciones más grandes.

Que las comunicaciones, las físicas y las virtuales sean dignas. Que desplazarnos a trabajar o al médico no destroce los amortiguadores de los coches. Que si montamos un pequeño negocio podamos recibir emails o gestionar nuestra web al igual que lo hacen en Zaragoza, Ejea o Sangüesa.

Que recibir asistencia sanitaria nos sea una odisea y que para los profesionales sanitarios no sea un castigo trabajar exiliados en nuestros pueblos.

Que cuando se nos corte el tendido eléctrico, crucemos los dedos pero llegará de nuevo, no tengamos que esperar 48 h a que endesa lo solucione.

Que nuestros hijos puedan acceder a una enseñanza digna

Y tantos otros temas que nos afectan en el día a día y en invierno se hacen más evidentes. ¿O es que no tributamos igual que los demás?

A pesar de todo esto, el que ha sentido los placeres de vivir en el pueblo no lo quiere abandonar, y si se fue,  quiere regresar. Algo tendrá!!

Parece que algunas instituciones quieren revertir esta tendencia de la que en buena medida son responsables. Parece que algunos sectores se empiezan a dar cuenta de que como no se actúe de manera inmediata ya no habrá quien cuide nuestras cosechas, nuestros montes, nuestro patrimonio y nuestra historia. Fuimos parte importantísima  en el pasado pero imprescindibles en un futuro sostenible.

Alguno de esos cambios se traducen en ayudas como las que han salido para la rehabilitación de viviendas unifamiliares (enlace a la convocatoria) o como la Directriz contra la despoblación que se aprobó hace unos días por el Gobierno de Aragón y están presentando desde Vertebración del Territorio (este miércoles en Zaragoza).

El viernes en Soria comienza la primeria feria nacional por la repoblación. Asistiremos e intentaremos colaborar con cada una de las iniciativas que nos den un soplo de aire fresco y esperanza en nuestra lucha por la supervivencia.  Noticia en Heraldo

La semana que viene os contaré cada detalle ilusionante que nos traigamos a casa.

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